jueves, 18 de septiembre de 2014
Yo soy medio nabo!
Pequeños detalles, o metamensajes? Igual son “pavadas”, comparadas con los grandes tópicos nacionales, peeerooooooo…
…por ejemplo, ustedes vieron la kilométrica publicidad de ANCAP!? cuánto costó esa producción(muy buena por cierto, es un documental)? cuánto cuesta poner al aire todos esos segundos? ...es necesario? ...en estas fechas justo? mmm ...si claro, es que todos lo hicieron? Pero entonces la herencia maldita incluye hábitos, hasta las malas costumbres heredamos y en diez años no pudimos erradicar?...pero y el cambio? el país de primera? como me calienta que me subestimen como ciudadano.
Como me querés convencer que vas a controlar un tema como la seguridad civil, cuando no se puede controlar ni el presupuesto, de un ente?
Como me querés convencer que vas a ser justo, igualitario, progresista, cuando con ese dinero, invertido en publicidad de un monopolio, por ejemplo, podrían ampliarse los programas de crédito a pequeños proyectos productivos, artísticos, etc.?
Como me querés convencer que vas a seguir mejorando la educación, cuando con ese dinero, se pudo financiar, por ejemplo, investigación en cualquiera de los campos de estudio de la udelar?
Pero lo que más me calienta, es que me querés convencer que vas a hacer las cosas con inteligencia, cuando, se pudo hacer la misma publicidad, con estudiantes avanzados de comunicación y hoy día, sin gastar un peso en difusión, por ejemplo, si mandás un viral a las ceibalitas, ya que tenés todas las ip a disposición y subirlo a redes sociales, GRATIS! o máximo pasarlo en TVN.
Ah, no alcanza…
Se necesita el gran público, tanto?
Tanto?
Medio nabo, pero no tanto.
lunes, 15 de septiembre de 2014
No va a comparaaaaar!!
Días pasados nos tocó a Carla y a mí, aprender a manejar una convalecencia de nuestro bebé, ya que felizmente, es sus primeros casi siete meses de vida, no había tenido ni una uña encarnada.
Justo, nos sucedió estando de vacaciones, nos fuimos una semana a Montevideo y Punta del Este y el gordo se infectó el virus sincicial, le vino otitis, bronquiolitis, con ello fiebre, todo de golpe.
Con calma, pero con la preocupación que embarga a todo padre primerizo, en estas circunstancias, nos fuimos hasta el sanatorio Cantegril(La Asistencial), para consultar a un pediatra, ya que al ser parte de FEMI, nos atienden por nuestra afiliación a Centro Medico de Salto.
Y en resumen de los acontecimientos posteriores: Sacamos una orden para consulta, la pediatra, nos atendió enseguida, sin espera. Nos mandó a hacer un análisis de virus, que se realizó en el mismo sanatorio en menos de 30 minutos, nos mandó una placa de tórax, que se realizó en el mismo sanatorio en forma inmediata, nos mandó a hacer un aspirado de mucosa, que se realizó en el mismo sanatorio, la pediatra analizó los resultados y ordenó internación preventiva de 12 horas, con tratamiento, donde cada dos horas se le practicaron controles, de saturación de oxígeno, temperatura, aspirado, etc. todos, sin excepción de rango, médicos, nurses, administrativos, personal de seguridad, de limpieza, nos dieron un trato humano, acogedor, de apoyo, empático, que necesitábamos y agradecemos profundamente.
Nos sentimos respaldados, cuidados, sinceramente tranquilos.
Las comparaciones son odiosas, pero lo justo es justo, y para nosotros, esta atención, este servicio, este trato, fue una novedad, y dadas las circunstancias, nos alegramos que la primera vez que a Bauti “le pasó algo”, hubiéramos caído en tan buenas manos.
Gracias a Todo el Personal Médico y no Médico de LA ASISTENCIAL, SANATORIO CANTEGRIL.
viernes, 5 de septiembre de 2014
Militando ll
Militando por algo más:
…y mientras tanto en Uruguay la gente continúa atacándose, denigrándose, insultándose, unos a otros, en virtud de que uno gane y otros pierdan en las próximas elecciones.
Las redes sociales nos proveen la suficiente distancia como para ejercer un fundamentalismo sin armas, pero sin clemencia, para, en la gran mayoría de las veces, sin fundamentos, lanzar munición gruesa contra quien creamos oportuno, ante el tema que se nos plazca; envueltos en la bandera de que como estamos en democracia puedo opinar y decir lo que se me antoje.
Sí y no. Nadie tiene derecho de herir a nadie, tan conocido que es casi un cliché: los derechos de una persona terminan donde comienzan los de los demás.
Me duele y me preocupa, leer comentarios barbáricos, insultos desmedidos, más allá de la veracidad en sí. Cuantos hijos, niños, adolescentes, están leyendo, mamado, la saña con la que sus papás, tíos, educadores, etc., opinan, acusan, reclaman, lapidan verbalmente a través de una página web.
Levantar una bandera, cualquiera sea, está muy bien, militar, seguir un ideal, proponer.
Pero no aceptar las diferencias ideológicas, al punto de pretender aniquilar al otro, nos transporta a un sitio de la historia al que, estoy seguro, no queremos volver.
Debatir, intercambiar, confrontar ideas, es una cosa… incluso discutir (pese a la etimología de la palabra) Pero atacarnos sistemáticamente unos a otros, creo que solo nos hace mucho mal y fermenta una idea en las generaciones futuras, de que las cosas son así y así se resuelven, en una batalla de acusaciones, indirectas, gritando uno más fuerte que el otro, sin respeto por nada, ni nadie, excepto por lo que yo creo como verdad.
Todo se enfoca en el 26 de octubre.
Yo te propongo pensar en el lunes 27.
Después que se barran las calles, y a las 6.45 suene tu despertador, cuantas cosas van a seguir dependiendo de qué te pongas el cuadro al hombro y cuantas van a cambiar, porque haya ganado o haya perdido tu candidato, tu partido?
Valdrá la pena entonces, perder a un amigo, insultar a un conocido, o pelearte aun con un extraño, tal vez ese mismo extraño, que abrazaste en la caravana de la copa América, porque piensa votar a otro? O porque está a favor de tal o cual idea?
Los fanatismos son nocivos: política, religión, sexualidad, fútbol, y el tema de turno.
Si crees en una verdad: Proponla! defiéndela! Ofrécela! Con argumentos sólidos ... pero no la impongas; sobran los ejemplos en la historia del hombre, de las consecuencias de imponer una verdad y todos, más tarde o más temprano, son motivo de vergüenza para la humanidad, porque el fin no justifica los medios, nunca. No podemos vivir en paz, sin tolerancia.
Cuando nuestra conducta es: ” yo tengo razón y punto” dejamos de ser sociedad, dejamos de ser comunidad, somos vulnerables, estamos en peligro.
Militando l
Militando por algo más:
Sigo sosteniendo, nosotros, los uruguayos, nos merecemos, nos debemos, más que campañas donde se apele con bajeza a la descalificación, y sea para el lado que sea; así como se intentó una campaña de agravio en su momento al pasado de Mujica, así como se ataca sistemáticamente a Bordaberry por su padre ( que pagó, según sentencia de la justicia, como pagó Mujica, sus faltas y errores con la patria) así como se le sacan trapitos al sol de la participación de Tabaré en becas de la Dictadura, y a Luis Lacalle por un accidente que no se ni cuando ocurrió, sinceramente, vuelvo a repetir, confío en que estamos para algo más!
Entiendo, que me podrá decir, pero es parte del juego, claro… si para muchos la mordida de Suarez, también es parte del juego, es fútbol, es política, la verdad, para mí no. Hay algunos paradigmas que deberemos romper si realmente queremos ir un poco más para adelante, porque, de lo contrario, si seguimos en esa radicalización, de que el otro es un “enemigo”, cuando esté en el gobierno: no será mi presidente, intentaré con mi fuerza política trancarlo, complicarle el partido, para que le vaya mal, para que no pueda gestionar, para que no gane más.
Acá hay cabeza, hay ingenio, talento, yo prefiero un país de ciudadanos comportándose en otro nivel intelectual, compitiendo con altura. Ejerciendo la democracia y sobre todas las cosas, poniendo a la persona, a todas las personas, en el innegociable pedestal del respeto.
Por aquello de Martín Fierro, de que los hermanos sean unidos, y más aún, por aquello, de aquel grandísimo oriental, que nos enseñó a no vender el rico patrimonio, el de los valores, el del respeto, el de la grandeza, el de la fraternidad, al precio de la necesidad, una elección en este caso.
Nos debemos más, nos merecemos más, podemos hacerlo.
Cuando el partidismo supera al patriotismo,
estamos en peligro.
Desfile de la independencia
A veces pienso que puedo ser etiquetado desde mala onda, contra, poco patriota, o nada “uruguayista”, o hasta de pesimista, si expreso lo que pienso; pero yo creo que no; al contrario; yo tengo la seguridad y la esperanza en mi país y en los uruguayos, de que podemos hacer las cosas mejor, bien planificadas, con profesionalismo, con trabajo y método, “ni a la carrera” ni de vuelta y vuelta”, porque lo que se hace a lo loco, no se hace todo lo bien que se puede hacer; y esa idiosincrasia se refleja, tanto en los grandes temas nacionales, como en pequeños sucesos como un desfile patrio, por eso, y de todos modos, quiero compartir algunas observaciones a propósito del desfile cívico militar y su contexto, el pasado 25 de agosto, día de la independencia de nuestro país.
Yo soy de los que piensa que para presentar algo, para mostrarlo al público, debe valer la pena, debe ser interesante, algo prolijo, estético, bello… si ni siquiera se ensayó una vez, no creo que sea importante, ni respetuoso, ni para la gente, ni para la patria, salir a caminar por el medio de la calle principal.
Porque si es un desfile, nos referimos a una manera de desfilar, una coreografía, una postura, una actitud, un trabajo previo con los niños y educadores que van a participar, eso No fue lo que sucedió.
En la mayoría de los casos; no todos, los niños y adolescentes “papando moscas”. Los responsables: de lentes de sol, con cara de “no tengo alternativa” y hasta alguno con auriculares; las coreografías, en general, improvisaciones de cinco días antes; le hago llegar mi reconocimiento a la escuela nº8 y al colegio Sagrada Familia, por su trabajo.
Las moñas y corbatas, para cualquier lado, de todos los colores, algunos sin el uniforme correspondiente, a las risas, de charla, chicos y grandes, un casi corso, sin la más mínima solemnidad, me atrevo a decir, sin la más mínima idea de porqué se estaba allí.
Pero, además, por favor! En el desfile del día de la independencia, no debería permitirse hacer publicidad! ( y no me refiero solo a la cadena de supermercados, había varias empresas) No es el momento, ni el lugar. Estamos celebrando la independencia? naaaaa… eso es publicidaaaaad!
Ya lo dije, arriesgo a ser un contra, pero es que a mí no me gusta el país del “vale todo”, no me gusta el país del “por lo menos”.
Nos merecemos más, nos debemos más.
Por último, genial el cierre de la caballada, de las aparcerías, muy lindo, acorde, oportuno y bien
presentado, pero los vecinos de calle Uruguay se fumaron toda la caquita de los caballos un buen rato… y no me venga con que la intendencia es la que tiene que limpiar… na! Yo ensucio. Yo limpio. Yo tiro. Yo junto.
El país, del que soy hincha, del Uruguay que soy hincha y confío que llegará, es el de un desfile que irradie orgullo, alegría, patriotismo, y eso solo se consigue con planificación y trabajo. Sin empresas en un desfile de la patria y con una organización tal, de parte de las organizaciones participantes, que se prevea más allá de una pasada y se cuide de no causar molestias a nadie.
Nos debemos más, no me gusta conformarme, con un “bue… salió!” o “hicieron lo mejor que pudieron”, porque muchas veces “lo mejor que pudieron” es una excusa, para no promover, para no exigir, para no tener que controlar.
La gente adecuada, trabajo adecuado, resultado planificado.
Viva la Patria!
Tránsito l
Domingo 10 de agosto, 17.30 hs. Intersección de rambla costanera Cesar Mayo Gutiérrez y Apolón de Mirbek, en el puesto de control 4 integrantes del cuerpo de inspectores de Transito; paseamos con mi señora, ambos con cinturón de seguridad y mi bebé en silla, con cinturón en el asiento trasero.
Mi auto, año 2006 recién salido del service, frenos perfecto, luces todas funcionando perfecto, botiquín reglamentario en el baúl, cuenta con seguro de Porto, patente al día, títulos a nombre de mi esposa.
Costo, costo, costo…todo al día.
Nos damos el gusto de salir a pasear y tomar unos mates, los tres tranquilos.
Pasamos por el puesto de control como tantos otros salteños y turistas, que recorren el clásico tour dominical, sin problemas, sin que nos paren por ningún motivo.
Diez metros más adelante, me percato, que como nosotros, tomando unos mates, va una familia, o unos amigos, en un Fiat 147, medio - bastante destartalado, con una matrícula de Salto, chiquita, con un escudo viejo de nuestra ciudad, que seguramente tiene unos cuantos años de estar vencida.
… y trato de no pensar en el tema, y trato de mirar para otro lado, y trato, como dice Tomás Linn no sentirme “el nabo de siempre” que cumple con sus vencimientos, que no debe nada a nadie, que no gasta lo que no tiene, y que no compra lo que no debe, pero no tengo más remedio.
Si Señor! Soy un nabo!
Soy un bruto nabo!
Soy un nabo y estoy solo, porque pago y nadie me defiende, porque así como a mí, ni me pararon porque no había motivo; al que va con las luces rotas, al que va con la matrícula vieja, al que anda sin frenos, al que no usa cinturón tampoco lo paran…
Soy un nabo, porque cumplo y tengo todo en regla, cuando lo mejor es esperar el plan re – enganche!
Y no me malentienda… que no estoy haciendo política (partidaria), estoy protestando al sistema! A la demagogia!
Al hueso! no a la cascara!
Porque... vamos arriba! Pasaron varios colores y esa patente sigue ahí!
Pero claro… repito… yo soy un nabo! Un empleado clase media que paga todo y vive al día, hasta donde llego… no soy un emprendedor visionario… yo no bicicleteo acreedores porque llovió, o porque no llovió, ni jeteo auspicios, ni declaro la mitad, ni voy a tomar mate a ninguna departamental… no pongo, ni busco excusas, yo pago… soy un nabo… un reverendo nabo.
Que razón tenía Discepolo!!
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