viernes, 5 de septiembre de 2014
Militando ll
Militando por algo más:
…y mientras tanto en Uruguay la gente continúa atacándose, denigrándose, insultándose, unos a otros, en virtud de que uno gane y otros pierdan en las próximas elecciones.
Las redes sociales nos proveen la suficiente distancia como para ejercer un fundamentalismo sin armas, pero sin clemencia, para, en la gran mayoría de las veces, sin fundamentos, lanzar munición gruesa contra quien creamos oportuno, ante el tema que se nos plazca; envueltos en la bandera de que como estamos en democracia puedo opinar y decir lo que se me antoje.
Sí y no. Nadie tiene derecho de herir a nadie, tan conocido que es casi un cliché: los derechos de una persona terminan donde comienzan los de los demás.
Me duele y me preocupa, leer comentarios barbáricos, insultos desmedidos, más allá de la veracidad en sí. Cuantos hijos, niños, adolescentes, están leyendo, mamado, la saña con la que sus papás, tíos, educadores, etc., opinan, acusan, reclaman, lapidan verbalmente a través de una página web.
Levantar una bandera, cualquiera sea, está muy bien, militar, seguir un ideal, proponer.
Pero no aceptar las diferencias ideológicas, al punto de pretender aniquilar al otro, nos transporta a un sitio de la historia al que, estoy seguro, no queremos volver.
Debatir, intercambiar, confrontar ideas, es una cosa… incluso discutir (pese a la etimología de la palabra) Pero atacarnos sistemáticamente unos a otros, creo que solo nos hace mucho mal y fermenta una idea en las generaciones futuras, de que las cosas son así y así se resuelven, en una batalla de acusaciones, indirectas, gritando uno más fuerte que el otro, sin respeto por nada, ni nadie, excepto por lo que yo creo como verdad.
Todo se enfoca en el 26 de octubre.
Yo te propongo pensar en el lunes 27.
Después que se barran las calles, y a las 6.45 suene tu despertador, cuantas cosas van a seguir dependiendo de qué te pongas el cuadro al hombro y cuantas van a cambiar, porque haya ganado o haya perdido tu candidato, tu partido?
Valdrá la pena entonces, perder a un amigo, insultar a un conocido, o pelearte aun con un extraño, tal vez ese mismo extraño, que abrazaste en la caravana de la copa América, porque piensa votar a otro? O porque está a favor de tal o cual idea?
Los fanatismos son nocivos: política, religión, sexualidad, fútbol, y el tema de turno.
Si crees en una verdad: Proponla! defiéndela! Ofrécela! Con argumentos sólidos ... pero no la impongas; sobran los ejemplos en la historia del hombre, de las consecuencias de imponer una verdad y todos, más tarde o más temprano, son motivo de vergüenza para la humanidad, porque el fin no justifica los medios, nunca. No podemos vivir en paz, sin tolerancia.
Cuando nuestra conducta es: ” yo tengo razón y punto” dejamos de ser sociedad, dejamos de ser comunidad, somos vulnerables, estamos en peligro.
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